jueves, 7 de octubre de 2010

Nuestro Paradigma Congénito

Hace un par de semanas tuve la gran e inesperada oportunidad de viajar a la ciudad de Buenos Aires Argentina como embajador kamikase del área donde trabajo. No los voy a aburrir con una crónica viajera ya que no es el tema de este post, sin embargo, no puedo dejar de compartir con ustedes que gracias a mi breve escala en Santiago de Chile pude ver en su máximo esplendor la cordillera de Los Andes convirtiéndose en una de las mejores experiencias que le debo a esta vida. 


Pero bueno, recapitulando el objetivo de esta entrada, una de las primeras cosas que me vinieron a la mente mientras volaba a Argentina, aparte de mi ansiedad por devorar cortes y vinos, fue la incógnita de entender el por qué existe entre los mexicanos este estatus quo de que los argentinos desparraman creatividad/talento como nadie más en Latinoamérica. Todos los que estén metidos en los medios o en la mercadotecnia sabrán de qué hablo, y sino, pues les platico. En las agencias de publicidad, en las televisoras, en los medios audio visuales, en el cine, etcétera, tener acento argentino es igual a ser el más chingón. Hagan de cuenta que es algo como cuando llega un extranjero y todos los paisanos lo ven con barbas de Hernán Cortés. Estuve muy al tanto durante los seis días de mi estancia tratando de entender qué se respira en el aire argentino que no se detecta en el ambiente de México. Al final de cuentas la respuesta fue mucho más simple de lo que un servidor esperaba queridos lectores... Los Argentinos no son más creativos, los mexicanos tenemos miedo a hacer las cosas diferente porque nosotros mismos nos censuramos. Esperamos cómodamente que llegue alguien más a "decirnos qué hacer". (les suena familiar)


En serio, tenemos miedo a lo diferente, no se si sea por el complejo represivo de haber sido colonia española y hoy en tiempos contemporáneos imitadores fieles de los gringos, o porque fuimos educados a decir "mande usted", nunca contradecir a los "mayores" y a obedecer sin cuestionar. Respiramos un constante pánico al qué dirán y salir de lo habitual es inaceptable por un montón de borregos inertes listos para juzgar. Eso no pasa en Argentina, o no tan visiblemente por lo menos. Con algo de su ego ficticio y mucho de su instinto de superioridad insufrible, se atreven a hacer las cosas diferente porque en serio, les prometo, se siente mejores que el resto. Eso es lo que nos falta en México. Nuestros complejos junto con nuestra baja autoestima nos hacen presos de paradigmas que ya parecen ser congénitos. (las nuevas generaciones me hacen extrañar a mi generación X). Y lo peor es que nosotros contamos con muchos más recursos, infraestructura, una sociedad cálidamente noble y con un vecino que envidian todos aunque lo nieguen. DE VERDAD NO ESTAMOS JODIDOS, EL PROBLEMA ES DE ACTITUD. 


Ahí les dejo este texto para su consideración. Estoy convencido de que en México sólo falta una pequeña chispa para que explote toda la dinamita. ¿O qué opinan?. 

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